Josefina Carro, presidenta de la Cámara de Bodegas y Viñedos de Tucumán, participó en "Encuentros LA GACETA: Vino y Territorio" y reconoció que el sector no es ajeno a las dificultades económicas. "Muchos hablan de la crisis. La verdad es que sí, estamos en un momento difícil por la baja del consumo, los costos altos y la situación del mercado, pero nosotros lo sentimos como un punto de inflexión, como una oportunidad", afirmó. Para la dirigente, ese escenario obliga a redoblar los esfuerzos para posicionar una producción que todavía tiene mucho camino por recorrer.
"Necesitamos que nuestro vino y nuestra Ruta del Vino tengan visibilidad. Lo que caracteriza a nuestro vino es que tenemos identidad", remarcó.
Hoy la provincia cuenta con 18 emprendimientos vitivinícolas y 12 bodegas con propuestas de enoturismo distribuidas en una ruta de poco más de 30 kilómetros. De todas formas, Carro sostiene que el principal atractivo no está únicamente en el paisaje.
"Todas ofrecen una historia. Todas tienen que ver con la pasión, con una historia familiar y eso es lo que marca la diferencia", explicó y agregó "tomar un vino hoy no es solamente tomar una bebida, sino una experiencia".
Esa identidad también se construye a partir de las condiciones naturales del territorio. Los viñedos tucumanos se desarrollan entre los 1.700 y los 2.200 metros sobre el nivel del mar, donde la amplitud térmica entre los días cálidos y las noches frescas influye directamente sobre la maduración de la uva.
"Los días son muy cálidos y las noches son frescas. Ese impacto del calor acelera el proceso de maduración de la uva y ahí está el secreto de nuestros vinos", explicó Carro.
"Cuando probás un vino de altura es como que ya pasás a otra cosa. No digo que sea mejor ni peor, pero la verdad es que hay una gran diferencia", describió.